EL LARGO CAMINO DE LOS PESTICIDAS (I)

Pesticidas PG

EL LARGO CAMINO DE LOS PESTICIDAS (I)

 

A medida que seguíamos la trayectoria de los pesticidas, y acumulábamos la información necesaria para definir su largo camino, el artículo que pretendíamos escribir se iba enrevesando y complicando paulatinamente. La primera medida que tuvimos que adoptar fue sintetizar al máximo la información, concretar los datos y resumir las descripciones, pero aún así la dimensión del texto excedía el ideal que se persigue en este tipo de ensayos.

Por otra parte no queríamos que las exigencias del guión nos hicieran perder rigor o información, así que finalmente hemos optado por presentar el artículo en dos partes separadas formalmente, pero conectadas conceptual y cronológicamente.

  1. Los pesticidas. Origen, definición y evolución. “La cinta de correr de los pesticidas”.
  2. Los COP’s. Su definición desde el Convenio de Estocolmo y su presencia y efectos sobre el medio ambiente.

De esta forma, y grosso modo podríamos decir que la primera parte la dedicaremos a formarnos una idea lo más completa posible de que son los pesticidas, y la segunda parte a resaltar la enorme capacidad de resistencia de los COP´s en nuestro medio ambiente, aunque como ya veremos, en muchas ocasiones, esa línea de separación entre unos y otros se difumina, y nos obliga a recordar que en última instancia estamos hablando de lo mismo.

  1. Los pesticidas. Origen, definición y evolución. “La cinta de correr de los pesticidas”.

Sólo cuando nos adentramos en el mundo de los pesticidas, y cuando tratamos de ponerles “cara”, es cuando nos percatamos de que son tantos, y tan variados, que resulta muy complejo tratar de definir su historia. Más aún cuando la mayor parte de ellos son de origen antrópico y están sometidos a incesantes cambios evolutivos. En el ocaso de sus vidas, lo que queda de ellos es lo que se conoce como COP’s (Compuestos Orgánicos Persistentes)… y a pesar de encontrarse al final de su ciclo como pesticidas sus caminos siguen siendo extremadamente largos y peligrosos.

El  DDT, primer COP detectado en el ambiente en 1960, fue usado como insecticida durante la segunda Guerra mundial, salvando a miles de personas de la muerte por malaria. Posteriormente, y junto con otros pesticidas clorados como el dieldrín, se constató su presencia en huevos de pájaros, peces, sedimentos y leche humana. Numerosos estudios demostraron que los plaguicidas organoclorados, en particular el DDT, se biomagnifican a lo largo de las cadenas tróficas y causan graves daños a los organismos situados en los niveles superiores, como las aves de presa y los mamíferos marinos, aunque las concentraciones ambientales de estos compuestos en el ambiente fueran muy bajas. Fue así como en la década de 1980, la producción y el uso de la mayoría de éstos fue prohibida.

Entre 1962 y 1971 cerca de 75 millones de herbicidas fueron lanzados sobre territorio vietnamita desde los aviones norteamericanos para despejar los bosques y facilitar así los bombardeos de la población. Entre los productos que cayeron desde el cielo se encontraba el agente naranja, uno de los pesticidas más famosos de aquella guerra y que más repercusiones ha traído desde entonces para la salud de los combatientes de ambos bandos.

Más concretamente, los pesticidas utilizados en las plantaciones de algodón convencional han provocado catástrofes de magnitudes bíblicas, como la desecación del mar de Aral en el Turkestán o el desastre de Bophal en India, donde murieron miles de personas en 1984 debido al escape de un gas letal utilizado como plaguicida en los cultivos de algodón. Además, el bromuro de metilo y casi todos los demás plaguicidas organoclorados que se utilizan el cultivo de algodón están clasificados como potencialmente cancerígenos, además de dañar en muchos casos la capa de ozono.

 

Tal  y como señalan M. J. Martínez y M. Crespi (1), el período relativamente largo de maduración del algodón permite a los insectos multiplicarse, lo que favorece la utilización de un gran número de pesticidas durante su cultivo. Al mismo tiempo se emplean grandes cantidades de herbicidas para favorecer el cosechado mecánico del algodón.

 

Entre 1980 y 1994 el 11% de las ventas totales de pesticidas se emplearon sobre algodón. La relación pesticidas-algodón se incrementa en el Tercer Mundo, en la India el 5% de la zona cultivada corresponde a algodón mientras que esta misma zona absorbe el 55% de todos los pesticidas empleados en el país, elevándose a un 70% en Egipto. Entre los pesticidas que históricamente se han empleado en mayores cantidades a nivel mundial podemos encontrar:

 

Organoclorados (OC) Los pesticidas OC fueron los primeros en emplearse como insecticidas sintéticos, presentan, a rasgos generales, las siguientes características:

 

– Son muy estables en el medioambiente, su degradación es muy difícil, por lo que puede derivar en bioacumulación (como definición somera, es la presencia de compuestos químicos en organismos que no los excretan o eliminan, y que pueden pasar a otros organismos depredadores que pasan entonces a acumularlos en sus tejidos. La presencia de estos compuestos pueden no tener un efecto inmediato pero debido a la naturaleza carcinogénica de muchos de ellos si hablamos de pesticidas, hidrocarburos, etc; pueden aparecer efectos a largo o medio plazo relativos a enfermedades y alteraciones genéticas).

 

– La mayoría son poco solubles en agua mientras que todos son altamente solubles en disolventes orgánicos, lo que supone para los mamíferos el peligro de acumulación en sus tejidos grasos.

 

– Presentan un rango muy amplio de valores de toxicidad aguda y efectos crónicos, algunos son cancerígenos.

 

En un principio, se aconsejaba su uso durante la etapa de maduración del algodón sin considerar el efecto real causado por la/s plaga/s. Como los pesticidas organoclorados eran los más económicos, y eliminaban indiscriminadamente a todos los insectos, fueron los más utilizados y recomendados, consiguiendo un extraordinario aumento de la producción, que en el caso de Estados Unidos pasó de 224 Kg/Ha entre1936-1945 a 268 Kg/Ha entre 1946-1955. En los años cincuenta algunos entomólogos comenzaron a cuestionarse el verdadero poder sobre las plagas de los pesticidas OC y a mediados de esta misma década se produjeron los primeros casos de resistencia de los insectos a los pesticidas. Los OC, debido a su inespecificidad, eliminaban también especies de insectos depredadoras de aquellos que causaban la plaga, por lo que el número de plagas aumentó en el algodón tratado.

 

– Organosfosforados (OP) y Carbamates. El desarrollo de los OP y carbamates supone un paso adelante en el control de los insectos, ya que son sustancias efectivas contra un amplio espectro de especies y no persisten en el medioambiente en comparación con los OC. El principal problema que presentan es que son extremadamente tóxicos para los mamíferos, por lo que deben extremarse las medidas de protección a la hora de manejarlos. La industria introdujo el uso de OP y carbamates, así como mezclas de OP-OC y mezclas de toxaphene-DDT y methylparathion. A finales de los 60, pese al uso masivo de pesticidas se observan descensos, incluso pérdidas de las cosechas. En 1974 el entomólogo y profesor Ray F. Smith dijo «Las cepas resistentes no pueden controlarse por ninguna dosis de pesticidas actualmente disponibles», las plagas de insectos resistentes provocaron pérdidas valoradas en 35 millones de dólares por año. El caso de Sudán es fiel reflejo de este hecho, mientras el coste de producción del algodón se cuadruplicó durante diez años debido al uso masivo de pesticidas, la producción pasó de 420 Kg/Ha en la década de los 70 a 250 Kg/Ha en 1980 debido al aumento de plagas resistentes, valores similares a los obtenidos previamente al empleo de pesticidas. Este ciclo de dependencia ha provocado que muchos productores hayan abandonado el cultivo de algodón, y ha producido graves consecuencias en países como El Salvador, Perú, Nicaragua, Guatemala, Egipto, Irak y Australia.

 

– Piretrinas. A mediados de los 70 se desarrolla un nuevo tipo de pesticidas, las piretrinas, para luchar contra los problemas de resistencia generados por los OC y OP.

Las plagas que afectan en la actualidad al algodón son ampliamente resistentes a OC, OP y carbamates, por lo que las piretrinas sintéticas son los pesticidas más utilizados en la actualidad.

La evolución de los pesticidas (“La cinta de correr”)

“La cinta de correr de los pesticidas” (The pesticide treadmill), tal como lo menciona Alecia M. Spooner (4) es el relato de una dramática espiral que no conoce su cénit.

 

Las plagas agrícolas, como cualquier organismo vivo, se aferran a la vida, y generalmente encuentran los caminos para sobrevivir. Cuando los agricultores las exponen a un compuesto químico diseñado para matarlas, algunas de ellas sobreviven, y se reproducen. Lo más probable es que la próxima generación sea resistente al químico mortal, gracias a alguna mutación genética. Por consiguiente la siguiente variedad de pesticida deberá ser más poderosa, y a medida que los agricultores y los productores de pesticidas intensifican su trabajo, crean, inevitablemente, plagas más resistentes y difíciles de controlar. La cinta de correr de los pesticidas ya no parará, y el desarrollo de un pesticida nuevo y poderoso, no significará más que el inicio de una nueva zancada.

 

La cinta de correr de los pesticidas conduce a un aumento de los costos para los agricultores, que tienen que comprar nuevas fórmulas de pesticidas cada año o el riesgo de perder sus cultivos. Además, cada generación de plagas es cada vez más difícil de eliminar, lo que significa que los químicos de pesticidas que se desarrollan para matar a las nuevas plagas deben ser aún más potentes que los últimos. En 1985 la empresa química alemana Hoechst AG, estuvo implicada en un plan para evitar la masiva aplicación de Thiodan (endosulfan) en Colombia, que provocaría a la larga su eliminación del mercado al generar cepas resistentes.

 

Los compuestos orgánicos peligrosos que permanecen en el medio ambiente sin descomponerse se llaman contaminantes orgánicos persistentes o COP, y pueden persistir en el ambiente durante años, incluso décadas, en cantidades letales. Pueden permanecer en el suelo o ser lavados o lixiviados hacia los suministros de agua o agua subterránea, donde circularán con ella a cada rincón del medio ambiente. Algunos de ellos, durante su larga travesía, llegan a evaporarse hacia la atmósfera para volver a precipitarse posteriormente en un ambiente completamente diferente, lejos de las tierras de cultivo donde se aplicaron originalmente.

 

Los COP’s son particularmente peligrosos porque pueden acumularse en los organismos vivos (a través de un proceso llamado bioacumulación) y concentrarse cada vez más en la cadena alimentaria o redes tróficas del planeta (un proceso llamado biomagnificación). De esta forma no es de extrañar que estos compuestos se hayan encontrado en tejidos de personas que habitan en lugares donde no hay, ni ha habido, fuentes de estas sustancias. La preocupación mundial sobre estos contaminantes se debe a su persistencia y a su movilidad ambiental. Sus concentraciones en el ambiente no disminuirán a corto plazo, aunque cesen las actividades y el uso de éstos.

Llegados a este punto nos gustaría hacer mención a dos investigaciones realizadas en Sudamérica que ilustran científicamente este problema:

  • Plaguicidas organoclorados en leche de bovinos suplementados con residuos de algodón en San Pedro, Colombia. Mariluz Hernández, Jhon V. Vidal y José L. Marrugo (2).
  • Plaguicidas organoclorados y organofosforados en semillas de algodón y desecho de desmonte destinadas a la elaboración de alimento balanceado para novillos. Alicia Cravzov, Carlos Traskuskas, Mario Delfino (3).

La primera de ellas evaluó la presencia de pesticidas organoclorados (OCP’s) en la leche cruda bovina procedente de fincas de tradición algodonera del municipio de San Pedro, Sucre.

Como principal resultado, la investigación comprobó que el 100 % de las muestras analizadas presentaban algún tipo de OCP’s, y las concentraciones más altas correspondieron a los pesticidas Endrin, DDT y Endosulfán, con 0,62, 0,59 y 0,52 μg/mL, respectivamente. Las fincas que suplementaron con soca de algodón tuvieron una mayor presencia y concentración de OCP’s en leche que las muestras provenientes de la finca que no realizaba esta práctica.

A pesar de que la mayoría de los plaguicidas organoclorados están prohibidos en el país desde 1986, aún en Diciembre de 2010 se seguían encontrando residuos en las muestras de leche cruda analizadas provenientes de fincas con tradición en el cultivo de algodón, generando el consiguiente riesgo de salud pública a los consumidores.

La Región Caribe Colombiana, sufre de sequías prolongadas que disminuyen drásticamente la disponibilidad de pastos, presentándose problemas de desnutrición en el ganado bovino. Esto conlleva a que en zonas algodoneras, se emplee la semilla entera y la soca de algodón como fuente de alimentación debido a su abundancia, bajo costo y su alta fuente de proteínas, energía y fibra.

Hasta finales de la década de los ochenta era común el uso de insecticidas como el DDT, Toxafeno, Endrin y Hexaclorociclohexano para el control de plagas en este cultivo; otros como el Aldrin, Dieldrin, Isodrin y Heptacloro, se emplearon hasta principios de los noventa; mientras que el Endosulfán ha sido el último plaguicida organoclorado utilizado por los algodoneros de la zona, inclusive se aplicó hasta la cosecha 2002-2003.

La segunda investigación a la que hacemos referencia vuelve a ilustrar el mismo problema, y reincide en el hecho de que la utilización de semillas de algodón y residuos agrícolas fibrosos como base de la alimentación de rumiantes es común en los países del sudeste asiático (FAO, 1985): Tailandia, Vietnam, China, Indonesia, Malasia y en el norte de Europa. En América del Sur no se trataba de un procedimiento habitual debido a la abundancia de praderas fértiles, sin embargo, gran parte de América tropical y subtropical están sufriendo sequías prolongadas o grandes inundaciones que disminuyen drásticamente la disponibilidad de pastos, y por consiguiente se están presentando problemas de desnutrición en el ganado, razón por la cual el uso de la semilla de algodón  por parte de los grandes productores ganaderos para engorde de novillos se está incrementando.

En el caso de esta investigación el objetivo radicaba en cuantificar los plaguicidas organoclorados y organofosforados que se encontraban presentes en las semillas de algodón y desechos de desmonte que serían usados para la elaboración de alimento balanceado para novillos en la Provincia del Chaco, Argentina.

 

Los datos experimentales nos revelan una vez más la persistencia de los plaguicidas organoclorados en el medioambiente, en especial el DDE, DDT HCH, Clorpirifos y Endosulfan, a pesar de que por ejemplo Argentina haya restringido su uso en los últimos años.

 

Referencias

(1) M. J. Martínez y M. Crespi (1997). Uso de pesticidas para el cultivo de algodón. Situación actual. Laboratorio Control Contaminación. Instituto Investigación Textil y Cooperación Industrial (INTEXTER).

 

(2) Mariluz Hernández, Jhon V. Vidal y José L. Marrugo (2010). Plaguicidas organoclorados en leche de bovinos suplementados con residuos de algodón en San Pedro, Colombia.

 

(3) Alicia Cravzov, Carlos Traskuskas, Mario Delfino (Investigación realizada en 2001). Plaguicidas organoclorados y organofosforados en semillas de algodón y desecho de desmonte destinadas a la elaboración de alimento balanceado para novillos. Cátedra de Química Analítica Instrumental.

 

(4) Alecia M. Spooner. Environmental Science For Dummies. The Dangers of Pesticides in the Environment.

 

(5) Hanna, M. & Orozco, E. (2014). Exposición laboral por plaguicidas en cultivadores de algodón: valle del Sinú medio. Económicas CUC, 35 (2), 65-74.

 

Otras fuentes: FAO, OMS, Foro Ecológico de Paraná.

Artículo por Pelayo Gago

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